El panorama general
Alemania considera el despliegue de misiles Tomahawk como parte central de su estrategia de disuasión frente a Rusia. Actualmente no existen sistemas europeos con el mismo alcance (más de 1.600 kilómetros) y capacidad de ataque. Por eso Berlín depende de Washington para este tipo de armamento.
El presidente Donald Trump había rechazado previamente el despliegue, acordado en 2024 con la administración de Joe Biden. Merz reencauzó la decisión proponiendo la compra directa.
El dato clave
- Los ministros de Defensa de ambos países firmaron el martes una carta de intención para la venta.
- EE.UU. se comprometió a dar la aprobación formal antes de agosto.
- El número de misiles adquiridos se mantendrá clasificado.
- Los Tomahawk se lanzan desde submarinos y buques de guerra.
- No hay fecha estimada para la entrega.
Lo que dice Merz
“Estamos cerrando un importante vacío estratégico para nuestras capacidades de defensa”, declaró el canciller ante el Bundestag. “Al mismo tiempo trabajaremos en desarrollar sistemas europeos propios y estacionarlos en Europa”.
Qué sigue
Alemania y otros doce aliados europeos de la OTAN, incluido Reino Unido, anunciaron el miércoles un esfuerzo conjunto para desarrollar sistemas de largo alcance propios. El acuerdo con EE.UU. cubre también lanzadores terrestres Typhoon. La compra de Tomahawk sirve como puente mientras Europa busca reducir su dependencia tecnológica en defensa.