Por qué importa
El auge de los centros de datos —impulsado por la inteligencia artificial y la digitalización— está disparando el consumo eléctrico. Las proyecciones oficiales indican que su participación en la demanda nacional podría triplicarse, pasando del 4-5% actual a cerca del 15% para 2028. Sin nuevas fuentes de generación estable, el sistema eléctrico podría enfrentar déficits.
Entre líneas
- El gobierno busca aprender de los fracasos del pasado. Los dos únicos reactores grandes construidos desde cero en las últimas décadas (Vogtle) terminaron con años de retraso y miles de millones en sobrecostos.
- El secretario de Energía, Chris Wright, atribuyó esos problemas a la mala planificación y a la pandemia, pero defendió el diseño AP1000 como "robusto y sólido".
- La estrategia actual apuesta por la repetición: construir en varios sitios con el mismo diseño para estandarizar procesos y fortalecer la cadena de suministro.
El panorama general
Siete empresas de servicios públicos y energía firmaron cartas de intención con sitios identificados. El Departamento de Energía seleccionará cinco ubicaciones, cada una albergará dos reactores. El financiamiento federal cubrirá hasta 3.500 millones de dólares por central, y los socios privados deberán aportar al menos 5.000 millones en conjunto.
Los préstamos no son para construcción directa, sino para comprar componentes nucleares con plazos largos de fabricación. El objetivo es evitar los cuellos de botella que paralizaron proyectos anteriores.
Qué sigue
- Las obras podrían comenzar antes de 2030 y las plantas entrarían en operación a mediados de la próxima década.
- El gobierno espera que, una vez que la cadena de suministro esté en marcha, se construyan "docenas" de reactores adicionales.
- La mayoría de las plantas nucleares actuales en EE.UU. se construyeron entre 1970 y 1990; este plan representa la primera expansión masiva en más de tres décadas.