El primer ministro Anutin Charnvirakul declaró que el ataque fue planificado con cuidado y que el arma utilizada pertenecía al abuelo del agresor, quien además era profesor. La policía confirmó que no hubo estudiantes entre los fallecidos y que el joven tenía más de treinta balas cuando se suicidó.
Las investigaciones continúan y aún no se ha determinado una causa definitiva, aunque el estrés académico y el acoso escolar han sido mencionados como hipótesis preliminares por las autoridades y testigos, y se esperan los resultados de los informes periciales.