El trasfondo
La Comisión Europea investigó si la operación reduciría la competencia en la producción y distribución de películas y en la venta de contenidos televisivos. Concluyó que en producción hay suficientes rivales —Disney, NBCUniversal, Sony, Amazon MGM y estudios europeos— pero que en distribución se generaría una concentración excesiva debido a la participación de Paramount en United International Pictures (UIP), una empresa conjunta con Universal.
Para obtener la luz verde, Paramount aceptó dos condiciones:
- Salir de UIP en el Espacio Económico Europeo (EEE) en un plazo máximo de 13 meses.
- No firmar ningún acuerdo de distribución conjunta con Universal en el EEE durante al menos 10 años.
Un fiduciario independiente supervisará el cumplimiento de estos compromisos, según la Comisión.
Entre líneas
La concesión de Paramount cede su principal ventaja logística en Europa —una red compartida con Universal— para garantizar que el cine de Warner no se distribuya junto al de sus rivales directos. Bruselas señaló que sin este remedio los exhibidores europeos habrían enfrentado peores condiciones de arrendamiento y distribución.
Los números que importan
- Plazo para la fusión: Si no se cierra antes del 30 de septiembre, Paramount debe pagar a los accionistas de Warner unos 7 millones de dólares diarios en concepto de ticking fee.
- Aprobaciones obtenidas: Más de 20 países, incluidos Australia, China y el Departamento de Justicia de EE.UU., ya dieron su visto bueno.
- Países pendientes: El Reino Unido aún evalúa si interviene por preocupaciones sobre noticias locales, televisión infantil y streaming.
Qué sigue
En Estados Unidos, una audiencia sobre la medida cautelar solicitada por los doce estados está programada para el 3 de agosto. Si el juez concede la suspensión definitiva, la fusión quedaría varada hasta que se resuelva el litigio. Mientras tanto, el Writers Guild of America también mantiene su propia demanda separada contra el acuerdo.