El trasfondo
En los días previos a la avalancha, las autoridades observaron un incremento en las llegadas irregulares a Ceuta, pero lo consideraron parte del aumento estacional de verano.
- Entre el 29 de junio y el 12 de julio se registraron 500 intentos de entrada a nado.
- Entre el 13 y el 26 de julio la cifra subió a 1.300.
- El domingo anterior, el presidente de Ceuta (Juan Jesús Vivas) pidió modificar la ley para poder devolver migrantes en caliente.
Ninguno de estos datos activó una alerta mayor. La Guardia Civil reportó el repunte, pero el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que no hubo "ningún informe" que anticipara el asalto masivo.
Lo que dicen
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez, declaró que en su ámbito "no tuvimos ningún tipo de información hasta que empezamos a ver a esas personas entrar por la frontera". Marlaska respaldó esa versión: "No hay ningún informe al respecto de la situación acontecida".
Ambos coinciden en que la crisis se podría haber minimizado si los servicios secretos hubieran advertido de que miles de marroquíes se concentraban cerca de la frontera.
El dato clave
El Gobierno admite que no tuvo en cuenta las señales que sí existían. Un miembro del Ejecutivo lo resumió: "Esos días nadie hablaba de Ceuta. Había una lluvia fina de entradas y estábamos pendientes de los incendios, hasta que prácticamente de un día para otro reventó".
La avalancha dejó al menos 67 fallecidos y desbordó la capacidad de Ceuta, que empieza a recuperar la normalidad con la instalación de barreras de contención en el espigón de El Tarajal.
Qué sigue
La ciudad autónoma se pregunta si esta crisis se pudo haber evitado con mejor coordinación entre los servicios de inteligencia y las autoridades locales. Mientras tanto, el Gobierno pide a sus miembros que eviten ataques a Marruecos, a quien Sumar acusa de urdir una "operación de desestabilización".