El estado de las cosas
El flujo de personas cruzando desde Marruecos cesó durante la mañana de este sábado. El movimiento se invirtió: solo se registran salidas hacia Marruecos.
- El Ministerio del Interior calculó que 48.300 personas ya habían vuelto a Marruecos al anochecer del viernes.
- A las 20:00 del sábado, la cifra ascendía a 53.000, según otras fuentes.
- El ritmo de retorno alcanzó 150 personas por minuto el viernes, pero disminuyó considerablemente este sábado.
- La frontera permanece abierta, aunque autoridades advierten que la situación al lado marroquí podría no estar controlada.
Ceuta recupera paulatinamente la actividad: reabrieron negocios, se restableció la línea de autobús y apareció el primer bañista en la playa del Tarajal.
Entre líneas
El retorno masivo no responde solo a la presión de las autoridades. Muchos migrantes, al llegar, descubrieron que no hay alojamiento, comida ni oportunidades reales. Abdulah Buji, un joven de 21 años que soñaba con estudiar en España, contó que perdió sus pertenencias y dinero, y que al enfrentarse a la detención decidió regresar: "No encontré oportunidades aquí tampoco, así que tengo que volver".
Las promesas difundidas en redes sociales sobre una vida mejor chocaron con la realidad de una ciudad sin capacidad de acogida. La desilusión, más que la coerción, explica buena parte de las salidas.
La otra cara
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, contradijo el discurso gubernamental. "No hay normalidad", afirmó, y sostuvo que aún quedan miles de personas por retornar. Vecinos reportan estanterías vacías en supermercados y largas colas para comprar.
La ciudad, de unos 84.000 habitantes, sigue sobrepasada. El gobierno central insiste en que la situación está bajo control, pero Vivas reclama recursos y critica la falta de un plan de contingencia.
Lo que viene después
El Ejército español mantiene el control de la frontera. El gobierno instalará boyas marinas para facilitar las devoluciones de quienes intenten cruzar a nado.
En el plano internacional, Italia suspendió el espacio Schengen con España y Francia reforzó sus controles fronterizos. La Comisión Europea ofreció apoyo de Frontex, pero exige a Marruecos medidas para evitar nuevos episodios. La crisis, aunque contenida, deja abiertas las preguntas sobre la cooperación con Rabat y la capacidad de la UE para gestionar su frontera sur.