Por qué importa
El presupuesto depende de ingresos contingentes que el Congreso debe autorizar mediante una ley separada. Si la reforma tributaria —que busca recaudar $21,9 billones— no se aprueba, el próximo gobierno enfrentará un hueco fiscal de al menos $30,2 billones.
El mecanismo usado está amparado en el artículo 347 de la Constitución, que permite presentar gastos superiores a los ingresos siempre que se radique un proyecto para conseguir los recursos faltantes. Pero en 2025, una situación similar terminó con el presupuesto expedido por decreto tras hundirse la ley de financiamiento.
El dato clave
- Gastos totales: $575,6 billones (27% del PIB)
- Ingresos proyectados: $545,4 billones
- Faltante: $30,2 billones (1,4% del PIB)
- Distribución del gasto: $367,6 billones en funcionamiento, $118 billones en deuda, $90 billones en inversión
- Ingresos tributarios estimados: $308,9 billones
La cifra total es $21,4 billones menor que el anteproyecto presentado en abril, lo que refleja un ajuste a la baja en las proyecciones de recaudo.
Lo que dicen
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, calificó la reforma tributaria como un “mensaje” para la próxima administración: existen caminos para aumentar ingresos sin afectar a personas de bajos recursos. Por su parte, Miguel Gómez, ministro designado por De la Espriella, anunció que la nueva propuesta tributaria llegará al Congreso en septiembre.
Qué sigue
El Congreso debe discutir y aprobar el presupuesto antes de fin de año, pero la reforma tributaria que lo financia enfrenta una carrera contrarreloj. Si el Legislativo rechaza la iniciativa, el próximo gobierno deberá ajustar el gasto o presentar su propia reforma para evitar un incumplimiento de la regla fiscal, que el actual gobierno ha evadido desde 2025.