El panorama general
El ciclo de violencia escaló en pocas horas:
- Jueves 25: un dron iraní alcanzó un carguero en el estrecho de Ormuz.
- Viernes 26: EE.UU. bombardeó sistemas de misiles y radares en la costa iraní como represalia.
- Sábado 27: Irán atacó bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin; además, un proyectil impactó un petrolero en Ormuz, según el UKMTO británico.
Cada lado acusa al otro de violar el memorando de entendimiento. Irán lo califica de "flagrante violación", mientras el vicepresidente JD Vance advirtió que "la violencia se responderá con violencia".
El estado de las cosas
El estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, vuelve a estar en el centro de la crisis. El sábado se reportó un nuevo impacto contra un petrolero que causó daños en el puente de mando, aunque sin heridos ni derrames. El Comando Central de EE.UU. amplió una ruta cerca de Omán para permitir tráfico en ambas direcciones, lo que podría generar un nuevo enfrentamiento con Teherán.
Por otro lado, Israel y Líbano firmaron un acuerdo marco de paz en Washington, pero Hezbolá —aliado de Irán— lo rechazó y no participó en las negociaciones. Esto añade presión sobre la frágil tregua regional.
Qué sigue
- Reanudación de negociaciones: las conversaciones técnicas previstas en Suiza quedan en suspenso tras los ataques. No hay fecha para retomarlas.
- Respuesta de EE.UU.: Washington evalúa si replica los ataques a las bases iraníes o si busca una salida diplomática. La postura de Trump —que alterna amenazas con elogios a Irán— añade incertidumbre.
- Impacto en los mercados: el petróleo subió 4% tras el ataque al carguero el jueves, revirtiendo la caída que había borrado la prima de guerra. Una escalada mayor podría disparar los precios de nuevo.
La Casa Blanca y Teherán se acusan mutuamente de sabotear el proceso de paz, mientras la comunidad internacional, con Catar y Pakistán como mediadores, intenta evitar que el conflicto se descontrole definitivamente.