El trasfondo
Jameneí indicó que su posición inicial era contraria al memorando, pero aceptó tras recibir garantías de Pezeshkian y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. El líder supremo dijo que el presidente iraní asumió la responsabilidad personal de que el acuerdo no cedería ante demandas excesivas de Estados Unidos.
- El pacto, firmado electrónicamente por Trump y Pezeshkian, establece un cese al fuego "inmediato y permanente" en todos los frentes, incluido Líbano.
- Incluye la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento de sanciones al petróleo iraní.
- Irán se compromete a no producir ni adquirir armas nucleares.
- Ambas partes tienen 60 días para negociar un acuerdo definitivo.
Entre líneas
Jameneí afirmó que las próximas negociaciones serán "presenciales" —lo que sugiere reuniones directas entre delegaciones— pero aclaró que eso "no supondrá la aceptación de la posición del enemigo". La frase busca mantener su postura de confrontación ideológica, incluso mientras permite el diálogo.
La declaración también intenta proyectar fortaleza interna: al describir a Trump como "desesperado", Jameneí refuerza su narrativa de que Irán negoció desde una posición de fuerza, no de debilidad. Esto es relevante porque el líder supremo no ha aparecido en público desde que resultó herido en un ataque al inicio de la guerra, el 28 de febrero.
Qué sigue
Estados Unidos dijo que las negociaciones sobre el programa nuclear podrían comenzar este mismo fin de semana. Sin embargo, la advertencia de Jameneí sobre no "aceptar la posición del enemigo" anticipa un proceso duro, donde Irán buscará concesiones sin ceder en su estructura de poder regional.
Por el lado estadounidense, Trump ya amenazó con bombardear Irán si el acuerdo fracasa, mientras el vicepresidente JD Vance reprendió a Israel por criticar el pacto. La fragilidad del proceso queda expuesta: el pacto está firmado, pero las voces internas en ambos países mantienen abierta la posibilidad de una ruptura.