El estado de las cosas
La jueza Araceli Martínez-Olguín sostuvo que los suscriptores no presentaron ninguna evidencia para justificar una medida extraordinaria como la que pedían. En sus palabras: “No han demostrado una probabilidad de éxito ni un daño irreparable”.
Paramount, representada por el abogado Jeffrey Kessler, argumentó que el mismo grupo de demandantes ya había perdido cuatro intentos similares de bloquear otras fusiones. La jueza también expresó dudas sobre si los suscriptores tenían legitimidad para presentar demandas antimonopolio.
Por qué importa
La audiencia de mañana con los fiscales generales será más compleja. A diferencia de los suscriptores, los estados presentaron evidencia concreta y alegaron que la fusión concentraría el 30% del mercado de películas taquilleras, suficiente para presumir una violación antimonopolio según la jurisprudencia de la Corte Suprema.
- Los estados piden una orden de restricción de 14 días para impedir que Paramount cierre la operación antes de que el caso se resuelva.
- Paramount sostiene que la fusión es necesaria para competir con Netflix, Amazon y Google, y que el mercado teatral está “prosperando”, según la demanda estatal.
Entre líneas
La jueza dejó entrever que el caso de los suscriptores era débil desde el inicio, pero no desestimó la demanda por completo. Tomó bajo estudio la moción de Paramount para desecharla y le preguntó al abogado de los consumidores cómo mejoraría su demanda si tuviera la oportunidad.
Mientras tanto, el equipo legal de Paramount —liderado por los experimentados Makan Delrahim y Jeffrey Kessler— ya se prepara para apelar cualquier orden adversa que surja de la audiencia del viernes.
Qué sigue
La batalla judicial recién comienza. Además de los estados, el sindicato de guionistas y un accionista de Paramount presentaron demandas separadas. La jueza Martínez-Olguín decidirá primero sobre la orden de restricción temporal, y luego sobre una posible medida cautelar que congele la fusión hasta que el juicio termine.