El conflicto con Irán, que dura cinco meses, ha consumido gran parte de los arsenales de misiles de largo alcance y defensas antiaéreas. Un análisis del CSIS estima que los interceptores Patriot cayeron de 2.200 a menos de 827, y los THAAD de 452 a menos de 278.
La escasez podría obligar a Estados Unidos y sus aliados a asumir más riesgos para conservar las defensas antiaéreas, y la reposición de existencias previas al conflicto podría extenderse hasta 2030. Trump ha negado la escasez, mientras el Pentágono insiste en que la medida responde a una modernización previa.