El estado de las cosas
- Diagnóstico: Mette‑Marit padece una forma rara de fibrosis pulmonar que genera cicatrices en los pulmones y reduce la capacidad de oxigenar la sangre.
- Evolución: Según el neumólogo Are Holm, del Hospital Universitario de Oslo, el tejido cicatricial aumentó significativamente en el último año y la función pulmonar cayó de forma considerable en los últimos tres meses.
- Pronóstico sin trasplante: Los médicos estiman que a la princesa le quedaba alrededor de un año de vida si no recibía un nuevo pulmón.
- Síntomas visibles: En apariciones recientes se le ha visto con una cánula de oxígeno conectada a un dispositivo portátil.
La princesa ha suspendido todas sus funciones oficiales. El heredero, Haakon, limitará sus viajes largos dentro y fuera de Noruega tanto antes como después de la operación. La hija mayor, Ingrid Alexandra, interrumpió sus estudios en la Universidad de Sídney para regresar a Oslo y permanecerá allí durante el otoño. El hijo menor, Sverre Magnus, estudiará en Europa pero volverá a Noruega.
También se aplazó la celebración de las bodas de plata de la pareja, prevista para agosto de 2026, y la princesa no asistirá a las bodas de oro de los reyes de Suecia el 13 de junio.
Por qué importa
La salud de Mette‑Marit no solo afecta a la familia real noruega, sino que también pone a prueba la capacidad del sistema de trasplantes del país. La lista de espera para un pulmón es reducida —en Noruega se realizan alrededor de 20 trasplantes pulmonares al año—, y el éxito depende de encontrar un donante compatible y de que el cuerpo no rechace el órgano.
Además, la princesa ha enfrentado en paralelo el escrutinio público por su vínculo previo con el fallecido Jeffrey Epstein y el proceso judicial contra su hijo mayor. Su deterioro físico añade presión política y mediática sobre la Casa Real en un momento de transición generacional.
Lo que no se dice
Un trasplante de pulmón es una cirugía mayor de entre cuatro y ocho horas, con una recuperación hospitalaria de dos a tres semanas y un seguimiento intensivo de al menos tres meses. La tasa de supervivencia a cinco años ronda el 50 %, y los pacientes deben tomar inmunosupresores de por vida para evitar el rechazo.
Aunque la Casa Real ha informado con transparencia, no ha detallado si la princesa cumple con todos los criterios para ser operada (debe estar lo suficientemente enferma para necesitarlo, pero lo bastante sana para soportar la intervención). Tampoco se ha revelado la compatibilidad potencial con donantes vivos, una opción poco común en pulmón.
Qué sigue
Mette‑Marit permanecerá en espera sin un plazo definido. Mientras tanto, el príncipe Haakon ajustará su agenda para acompañarla, y la princesa Ingrid Alexandra cursará un intercambio en la Universidad de Oslo en lugar de regresar a Australia.
El juicio de Marius Borg Høiby continúa. El acusado ha solicitado la libertad provisional argumentando la gravedad de la salud de su madre, una petición que la justicia deberá resolver en los próximos días.