El dato clave
En su declaración judicial, el imputado (identificado como A.D.S.R.) describió cómo se gestó el crimen:
- El trato: lo contactaron en el recreo del liceo. La "pega" era matar a la mamá de la pareja de su compañera.
- El pago: acordaron $90 mil. Recibió $30 mil en efectivo de manos de la hija de la víctima.
- La logística: la pareja de la adolescente le dio direcciones por WhatsApp. La hija dejó una ventana abierta para que entrara.
- La espera: estuvo una hora dentro de la casa hasta que la mujer salió de su dormitorio. Hubo forcejeo y ella gritó.
El joven dijo que borró los mensajes a petición propia y que se lavó la cara y las manos en la misma vivienda después del ataque.
Entre líneas
La frase "estoy un poco arrepentido, me cuesta recordarlo" sugiere una desconexión emocional con el acto. El imputado justificó la plata para "sus gastos", sin mencionar necesidades extremas. Esto contrasta con la crudeza de la planificación: tres adolescentes coordinaron un homicidio en un contexto escolar, con un monto que equivale a unos pocos días de trabajo informal.
Qué sigue
Los tres imputados —la hija, su pareja y el sicario— permanecen detenidos. La Fiscalía formalizará cargos en los próximos días. La defensa de los menores podría solicitar medidas alternativas, pero la premeditación y la violencia del crimen hacen probable que enfrenten penas como adultos, según la ley chilena. El caso sigue bajo secreto de sumario.