Lo que cambia
- Factor de reducción anual: baja del 4,4% previsto al 3,7% entre 2031 y 2035, y luego al 1,7% entre 2036 y 2040.
- Asignaciones gratuitas: se extienden hasta 2038 para sectores cubiertos por el impuesto fronterizo al carbono.
- Compensaciones externas: a partir de 2036 las empresas podrán comprar créditos de carbono fuera de la UE, lo que podría abaratar el costo de contaminar.
El estado de las cosas
El ETS cubre cerca de 10.000 instalaciones en sectores como acero, cemento, fertilizantes, aviación y generación eléctrica, que representan hasta el 40% de las emisiones europeas. La reforma endurece al mismo tiempo los requisitos para recibir permisos gratuitos: el 80% se entregará solo si la empresa presenta un plan de inversión verde, y el 20% restante cuando demuestre su ejecución. Además, las compañías que trasladen producción fuera de la UE perderán esas asignaciones.
Entre líneas
La Comisión también presentó un Plan de Acción para la Electrificación, que busca acelerar la transición energética. Sin embargo, el debilitamiento del pilar central de la política climática —el ritmo de reducción de emisiones— señala una concesión a la industria en un contexto de presión geopolítica y energética. Los críticos consideran que la medida aplaza los recortes necesarios y envía una señal ambigua sobre el compromiso climático europeo.
Lo que viene después
La propuesta deberá ser aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo. Mientras tanto, el mercado de carbono seguirá funcionando con las reglas actuales hasta que la reforma entre en vigor a partir de 2031.