Por qué importa
La reunión marca un giro en el aislamiento europeo hacia los talibanes. Veinte Estados miembros impulsaron el diálogo ante la imposibilidad de deportar a delincuentes afganos —apenas el 2% de las órdenes de expulsión se ejecutan— y el aumento de solicitudes de asilo. Pero cualquier acuerdo puede costar legitimidad al régimen talibán sin garantías de que respete los derechos de los retornados.
Las versiones encontradas
- Los talibanes calificaron las conversaciones como "exitosas". Su portavoz, Abdul Qahar Balkhi, dijo que se centraron en reanudar servicios consulares en Europa y en establecer medidas de confianza. Consideran la visita un "logro político".
- La Comisión Europea niega concesiones. El comisario de Interior, Magnus Brunner, insistió en que fue una reunión "meramente técnica" sobre cómo repatriar criminales. Aseguró no haber discutido la apertura de consulados, aunque los talibanes afirman lo contrario.
La reacción inmediata
El encuentro generó un fuerte rechazo. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, advirtió que no se puede enviar personas de vuelta a un país donde pueden ser torturadas. Varios eurodiputados dijeron que las negociaciones violan los valores de la UE. El gobierno belga otorgó visados de un día a los cinco delegados talibanes tras evaluar que no representaban una amenaza.
El dato clave
En los primeros nueve meses de 2025, 14.270 afganos recibieron orden de abandonar la UE, pero solo 340 fueron deportados: una tasa de retorno del 2%, muy por debajo del promedio europeo del 29%.
Qué sigue
No está claro si el diálogo continuará. La UE insiste en que su posición no cambia y que no reconocerá al régimen talibán. Pero los comentarios de los talibanes sugieren que buscarán capitalizar el encuentro para abrir representaciones diplomáticas. Mientras tanto, el dilema de fondo persiste: deportar a personas a un país sin garantías humanitarias o mantenerlas en Europa sin poder expulsarlas.