Lo que sabemos (y lo que no)
El acuerdo firmado entre el gobierno y la COB establece:
- Levantamiento inmediato de huelgas y bloqueos a nivel nacional, según el líder sindical Mario Argollo.
- Plazos de 90 días para que el Ejecutivo cumpla compromisos, con mesas de trabajo desde el próximo miércoles.
- Gestiones para liberar a manifestantes detenidos, una condición previa de la COB para retomar el diálogo.
Lo que no está resuelto: la Federación Departamental de Campesinos de La Paz y los cocaleros del Chapare, base política de Morales, descartan el acuerdo y radicalizan sus piquetes. Insisten en la renuncia de Paz.
El dato clave
Argollo justificó el pacto señalando que buscaba evitar "que se derrame sangre" y que el gobierno dictara un estado de excepción. La COB cedió ante la presión de sectores afectados por los bloqueos, que reclamaban medidas drásticas. Los 90 días de plazo son el margen para que el gobierno demuestre avances concretos en la crisis económica.
Las voces discordantes
Los campesinos de La Paz acusaron a Argollo de "traidor" por negociar sin incluirlos. Él respondió llamándolos al diálogo: "No permitamos que nuestro país sufra más". Los afines a Morales descartan cualquier conversación mientras Paz siga en el cargo. La fractura expone la lucha interna dentro del movimiento sindical boliviano.
Lo que viene después
El gobierno espera que los bloqueos restantes (aún la mitad del centenar que llegaron a ser) disminuyan en las próximas horas. Sin embargo, sin un acercamiento con los campesinos, el desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustibles podría continuar en ciudades dependientes de rutas controladas por ellos. La próxima semana será clave para medir si el acuerdo logra pacificar el país o se queda a medias.