RWE, empresa alemana, argumentó que no existe una vía viable para autorizar estos proyectos en un futuro próximo; la administración recurre a esta estrategia tras el bloqueo judicial a sus órdenes ejecutivas. Los proyectos habrían generado unos siete gigavatios, suficiente para más de cinco millones de hogares.
RWE invertirá 900 millones de dólares en un proyecto de gas natural licuado en Luisiana y 300 millones en turbinas para quince centrales eléctricas de pico. Estados como California planean demandar al gobierno por la cancelación de estos proyectos.