Por qué importa
El proyecto "Escucha su corazón" fue presentado por los diputados Cristóbal Urruticoechea y Álvaro Jofré, del Partido Nacional Libertario, junto a otras parlamentarias. Busca modificar el Código Sanitario para que, antes de un aborto, se informe a la mujer sobre la actividad cardíaca embrionaria y se le ofrezca escucharla. La diputada Ximena Ossandón (RN) retiró su respaldo tras reconocer que no había leído bien la moción.
Forch escribe que la medida "se presenta como un acto de amor a la vida, pero no es más que un acto cruel de desprecio hacia la mujer". Su testimonio conecta directamente con una de las tres causales: la violación.
Entre líneas
La carta de Forch no solo critica el proyecto, sino que pone en primer plano la carga psicológica que enfrentaría una mujer obligada a escuchar el latido de un feto concebido en una violación. Ella se pregunta:
- ¿Habría sido capaz de soportar un embarazo así?
- ¿Vería la cara de ese monstruo en los ojos de mi niño?
- ¿Habría abortado?
En su relato, Forch explica que en ese entonces vivía en Londres, donde existía consenso de que el trauma de un embarazo por violación era mayor que el del aborto. Al regresar a Chile sintió que "la moral castigadora era más fuerte que el dolor".
Lo que dicen
Forch califica el proyecto como "cruel" y asegura que busca hacer sentir culpable a la mujer para disuadirla de abortar. La iniciativa, en cambio, es defendida por sus autores como un gesto de respeto a la vida. Sin embargo, la carta de Forch desplaza el foco hacia la víctima de violación: plantea si escuchar el corazón del feto es un acto de amor o de tortura.
Lo que viene después
El proyecto aún debe ser discutido en el Congreso. El testimonio de Forch —una figura pública conocida— podría influir en la opinión pública y en los debates parlamentarios. La revelación también abre la puerta a que otras mujeres compartan experiencias similares, algo que la propia actriz sugiere al invitar a "escuchar el corazón de demasiadas mujeres".