Italia había impuesto controles a viajeros de España tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta del 30 de julio, y España reclamó sin éxito su retirada. La orden cita la presión migratoria en el Mediterráneo central como justificación.
Los controles se extenderán hasta el 7 de septiembre y podrían levantarse antes si desaparecen las amenazas. En la primera jornada, los agentes verificaron a 199 pasajeros de terceros países en 12 vuelos, y ambos países han garantizado a la UE que las medidas son provisionales.