Por qué importa
El dato más preocupante no son los números oficiales, sino lo que esconden. Chikwe Ihekweazu, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, dijo tras visitar Bunia —una de las ciudades más afectadas— que muchas muertes ocurren en las comunidades, sin que los pacientes lleguen a un centro de salud. Eso impide aislarlos, tratarles o rastrear sus contactos, lo que acelera la transmisión.
- El 80% de los nuevos contagios no están en las listas de seguimiento.
- La tasa de letalidad oficial es del 37,5%, pero podría ser mayor si se suman los casos no registrados.
- La capacidad de tratamiento en Bunia está cerca de 800 camas, pero la OMS admite que la respuesta no alcanza al virus.
Entre líneas
El verdadero tamaño del brote sigue siendo una estimación. La OMS usó modelos para calcular que la cifra real de casos podría ser de 2 a 4 veces la reportada. Eso significa que, en lugar de 2.000 infectados, podría haber entre 4.000 y 8.000. La falta de personal, los ataques a centros de salud y la desconfianza de las comunidades dificultan la detección temprana.
Además, los trabajadores sanitarios amenazan con ir a la huelga por sueldos impagos. En el centro de tratamiento de Rwampara, en la provincia de Ituri —epicentro del brote—, quemaron una llanta como protesta y bloquearon accesos el lunes. Hasta el domingo, se habían registrado 112 contagios y 35 muertes entre el personal de salud.
El panorama general
El brote se concentra en provincias del este de Congo (Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Tshopo y Haut-Uele). Uganda confirmó 20 contagios, 15 importados desde Congo y dos fallecidos. La OMS considera el riesgo de expansión regional como alto, pero bajo a escala global.
La agencia de la ONU reconoció que ha recibido menos de la mitad de los 115 millones de dólares que necesitaba en los primeros seis meses para combatir el brote. Ihekweazu subrayó que Congo no puede cargar sola con esa responsabilidad.
Qué sigue
Los equipos de respuesta intentan reforzar la vigilancia y el seguimiento de contactos, pero la extensión geográfica a nuevas provincias —como Haut-Uele— exige más recursos. La huelga de trabajadores sanitarios, si se concreta, podría paralizar centros clave.
Mientras tanto, la OMS insiste en que la prioridad es encontrar a los enfermos que mueren en casa y romper las cadenas de transmisión desconocidas. Sin vacuna ni tratamiento específico para la cepa Bundibugyo, la principal herramienta sigue siendo el rastreo y el aislamiento.