Por qué importa
El T-MEC enfrenta una revisión clave en un contexto de guerra comercial iniciada por Trump. El presidente estadounidense ha sugerido que Canadá se convierta en el estado número 51, lo que generó indignación en la población canadiense y allanó el camino para que Carney llegara al poder con la promesa de confrontar a Trump.
- Las conversaciones sobre la renegociación del acuerdo, por ahora, excluyen a Canadá. Representantes de EE.UU. y México se reunieron esta semana en la Ciudad de México.
- Canadá ha sido protegido del impacto más fuerte de los aranceles gracias al T-MEC, pero sectores como el aluminio y el acero ya resultaron golpeados.
Entre líneas
Carney busca un equilibrio: ofrece cooperación a Washington mientras prepara a Canadá para depender menos de su vecino del sur. Su mensaje combina una mano tendida («Canadá fuerte ayudará a hacer grande a América otra vez») con un llamado a la autonomía.
«Nuestro objetivo central en estas asociaciones es aumentar nuestra autonomía estratégica. Porque vivimos en un mundo donde la integración ha sido armamentizada. Porque un país que no puede alimentarse, abastecerse de combustible o defenderse no es verdaderamente soberano», dijo Carney.
- El primer ministro también reveló que en su viaje a Pekín pidió al presidente chino, Xi Jinping, que asuma más responsabilidad en el sistema financiero global, incluido el papel de la moneda china.
Qué sigue
En los próximos meses se definirá el futuro del T-MEC, mientras Carney impulsa una agenda paralela de diversificación comercial.
- Carney se fijó la meta de duplicar las exportaciones no estadounidenses de Canadá en la próxima década.
- En el último año, su gobierno firmó más de 20 acuerdos económicos y de seguridad con otros países.
- La administración estadounidense evalúa si renovar el tratado tal como está o imponer cambios que podrían afectar más a la economía canadiense.