Por qué importa
El nuevo ministro llega al Interior con una hoja de ruta vinculada a operaciones contrasubversivas y contra el narcotráfico. Enfrenta un escenario donde los reportes de asesinatos y cobro de cupos a transportistas son casi diarios.
El perfil del nuevo ministro
- Trayectoria castrense: 39 años de servicio. Participó en el conflicto del Cenepa (1995), en la operación Chavín de Huántar (1997) y en la captura de ‘Artemio’ en el Huallaga.
- Alto mando: Fue comandante general del Ejército (2017-2018) y jefe del Comando Conjunto de las FF.AA. (2018-2021). También comandó el Comando Especial VRAEM (2014-2015).
- Experiencia en el Ejecutivo: Ya fue ministro de Defensa durante el gobierno de Dina Boluarte, entre febrero de 2024 y octubre de 2025.
- Formación: Ingeniero de sistemas, magíster en Administración y Ciencias Militares, y doctor en Desarrollo y Seguridad Estratégica.
- Carrera política: Electo senador por Fuerza Popular en las elecciones de 2026 con más de 20 000 votos.
Lo que está en juego
Astudillo asume con el encargo de frenar el avance del crimen organizado. Su experiencia en operaciones militares dentro del VRAEM y en inteligencia estratégica —por su paso por el CAEN— son los principales activos que presenta. Sin embargo, el ministerio tiene a su cargo la Policía Nacional, una institución civil distinta a las Fuerzas Armadas, lo que plantea desafíos de coordinación.
En el largo plazo
El nuevo ministro cuenta con conocimiento del aparato estatal tras haber liderado el Comando Conjunto y haber sido ministro de Defensa. Su nombramiento sugiere una continuidad en la línea de seguridad que prioriza la acción militarizada en zonas críticas, pero deberá traducir esa experiencia en políticas concretas para la policía y la prevención del delito urbano.