Por qué importa
Rusia pasó de enviar más de 300 deportistas a Tokio 2020 —donde ganó 71 medallas— a solo unos pocos neutros en París 2024. El cambio allana el camino para que vuelva a tener una delegación completa en 2028, lo que altera el equilibrio competitivo y reactiva debates sobre el papel del deporte en conflictos geopolíticos.
Lo que cambia
El COI recomendó a las federaciones internacionales eliminar el programa de tres años que evaluaba a los rusos para competir como neutrales. Las nuevas condiciones incluyen:
- Los atletas rusos podrán participar con su identidad nacional, pero aún sin bandera ni himno en los Juegos Olímpicos (decisión pendiente).
- El COI no organizará eventos en Rusia ni invitará a funcionarios de su gobierno a actividades oficiales.
- Los deportistas deberán someterse a controles antidopaje rigurosos dentro de un programa reconocido por la Agencia Internacional de Controles (ITA).
Lo que dicen
El ministro ruso de Deportes, Mijaíl Degtiariov, celebró la medida y afirmó que "el deporte debe mantenerse al margen de la política". La presidenta del COI, Kirsty Coventry, justificó la decisión señalando que "no creemos que los atletas deban pagar el precio" de las acciones de sus gobiernos, y reiteró el apoyo a la comunidad olímpica de Ucrania.
Lo que viene después
La próxima cita olímpica son los Juegos Juveniles de Verano en Dakar (octubre de 2026), donde los rusos aún competirán con restricciones. El COI decidirá "en el momento oportuno" si permite el uso de la bandera, el himno y otros símbolos nacionales en Los Ángeles 2028. Las federaciones internacionales deberán ahora ajustar sus propios reglamentos antes de que inicien las clasificatorias.