Por qué importa
El país enfrenta un empate social y territorial. Las regiones centrales, menos golpeadas por la violencia, votaron mayoritariamente por De la Espriella. Las zonas rurales y periféricas, históricamente afectadas por el conflicto, respaldaron a Cepeda.
Detrás de esa división hay un cansancio acumulado. La profesora Sandra Borda, de la Universidad de los Andes, explica que los intentos de paz del gobierno actual no lograron desmovilizar a ningún grupo armado. Al contrario, esos grupos se fortalecieron. En ciclos anteriores, ese agotamiento llevó a los votantes a pedir mano dura.
El estado de las cosas
Las encuestas hoy le dan una ventaja a De la Espriella, con entre 52 % y 54 % de intención de voto, frente al 45 %-47 % de Cepeda. Hace un mes, el candidato oficialista lideraba cómodamente. El cambio se explica por el desgaste del gobierno de Petro, cuya desaprobación supera el 55 %.
Los dos candidatos representan modelos opuestos:
- De la Espriella: promete seguridad con mano dura, fin de las negociaciones con grupos armados y un quiebre con el establecimiento político.
- Cepeda: propone continuidad con las políticas sociales de Petro y una salida negociada al conflicto, aunque reconoce que la estrategia anterior falló.
Entre líneas
La elección no es solo ideológica. Detrás del voto por De la Espriella hay una demanda concreta de seguridad. Testimonios de votantes como William y Martha lo expresan: quieren sentirse protegidos después de años de violencia y secuestros. El voto por Cepeda, en cambio, refleja apego a los avances en igualdad y a la promesa de paz, aunque el proceso esté estancado.
Ambos bandos miran la misma realidad —el fracaso de la negociación— pero llegan a conclusiones distintas.
Qué sigue
El domingo se sabrá el ganador. Si los márgenes son tan estrechos como en la primera vuelta, podrían repetirse disputas o recuentos. De la Espriella parte como favorito, pero la diferencia sigue siendo pequeña. El resultado definirá el rumbo de Colombia para los próximos cuatro años.