Cómo llegamos aquí
Desde la Constitución de 1991, Colombia ha tenido siete segundas vueltas presidenciales. Solo en dos ocasiones el candidato que ganó la primera ronda perdió el balotaje: en 1998, cuando Andrés Pastrana remontó frente a Horacio Serpa, y en 2014, cuando Juan Manuel Santos venció a Óscar Iván Zuluaga.
Este año, nadie alcanzó el 50% + 1. Los sondeos anticipaban que Cepeda lideraría la primera vuelta, pero sin mayoría absoluta. La sorpresa fue el ascenso de De La Espriella, quien superó a la conservadora Paloma Valencia en la recta final.
Lo que está en juego
- Seguridad y narcotráfico: Colombia es el mayor proveedor mundial de cocaína. De La Espriella promete construir 10 megaprisiones y una ofensiva militar contra los grupos armados. Cepeda apuesta por la negociación, una política que avanzó poco bajo Gustavo Petro.
- Economía y desigualdad: Cepeda propone subir impuestos a los altos ingresos para expandir la salud pública. De La Espriella no ha detallado su plan, pero se presenta como un outsider que romperá con el statu quo.
- Relación con EE.UU.: La Casa Blanca de Trump tiene un interés directo en la lucha antidrogas colombiana. Una victoria de De La Espriella alinearía a Bogotá con Washington; una de Cepeda, no.
El panorama general
La contienda refleja la polarización regional. Mientras México y Brasil aún tienen gobiernos de izquierda, varios países (Argentina, Ecuador, El Salvador) se han inclinado a la derecha. Colombia define si se suma a esa tendencia o se mantiene como bastión progresista.
Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, lo resumió: "Hay muchísimo en juego". El resultado también afectará la ofensiva de Trump contra el narcotráfico y el equilibrio de poder en Sudamérica.
Las voces discordantes
Paloma Valencia, la senadora conservadora que aspiraba a ser la primera mujer presidenta, quedó tercera pese al respaldo del expresidente Álvaro Uribe. Su caída en las encuestas finales benefició a De La Espriella, quien capitalizó el voto de castigo contra el establishment.
Analistas señalan que la retórica autoritaria de De La Espriella y su imagen cuidadosa ("barba oscura", frases contundentes) le ganaron comparaciones con Bukele, pero también generan dudas sobre su experiencia, ya que nunca ocupó un cargo electo.
Lo que sigue
La campaña de segunda vuelta arranca inmediatamente. Cepeda busca consolidar el voto de izquierda y atraer a los desencantados con Petro. De La Espriella intentará unificar a la oposición de centro y derecha. Las encuestas prevén un balotaje reñido, y la seguridad será el tema central.