Por qué importa
La votación ocurre diez años después del histórico acuerdo de paz con las FARC. A pesar de ese pacto, la violencia se recrudeció: grupos criminales usan drones, atacaron a candidatos y, el año pasado, un aspirante presidencial fue asesinado en un mitin. La pregunta central es cómo enfrentar esta crisis.
Además, el ganador heredará una economía entre las cinco más grandes de América Latina y definirá si Colombia se alinea con Estados Unidos o busca mayor autonomía regional.
El estado de las cosas
Según las encuestas promedio:
- Iván Cepeda (oficialista, izquierda): lidera con un 38% de intención de voto. Propone continuar la "paz total" y negociar con los grupos armados, aunque esa política ha tenido avances limitados.
- Abelardo de la Espriella (ultraderecha, outsider): segundo con 28%. Promete una mano dura contra las guerrillas y restaurar la alianza con Estados Unidos. Se presenta como un "Tigre" al estilo de Trump.
- Paloma Valencia (derecha tradicional): tercera con 18%. También aboga por una ofensiva militar y estrechar lazos con Washington.
Ninguno alcanzaría el 50% necesario para ganar hoy, por lo que se anticipa una segunda vuelta el 21 de junio.
Entre líneas
La campaña refleja una profunda polarización. Cepeda construye su identidad en la memoria de su padre, un sindicalista asesinado, y moviliza causas históricas. Sus críticos dudan de que pueda convencer a quienes desconfían de la izquierda.
De la Espriella y Valencia, en cambio, capitalizan el hartazgo por la violencia y la retórica anti-Petro. Su discurso promete orden, pero también ha sido acompañado de medidas de seguridad extrema: el propio De la Espriella dio mítines detrás de vidrio blindado.
Lo que cambia
El ganador definirá el rumbo de Colombia en tres áreas clave:
- Seguridad: continuar las negociaciones con grupos armados o lanzar una ofensiva militar.
- Relaciones con EE.UU.: Cepeda insiste en que Colombia no debe ser un "estado vasallo"; sus rivales quieren restaurar la alianza tradicional.
- Política social: el oficialismo apuesta por reforma agraria y aumentos salariales; la oposición prioriza la seguridad y el libre mercado.
La imagen completa
La elección de hoy no solo reemplaza a Petro: pone a prueba el legado de su gobierno y la capacidad de Colombia para romper el ciclo de violencia. Con más de 248.000 militares y policías custodiando las urnas, y denuncias del propio presidente sobre la transparencia del proceso, la jornada marca un punto de inflexión para uno de los países más desiguales de la región.