Por qué importa
La estrategia de la DEA buscaba seguir la cadena de suministro para atrapar a los cabecillas, una táctica usada antes con cocaína y heroína. Pero la letalidad del fentanilo hace que cualquier error sea mortal. Agentes y expertos señalan que la práctica puso en riesgo a comunidades en Albuquerque y sus alrededores, y pudo violar las reglas del Departamento de Justicia que exigen proteger al público.
Lo que dicen
Tres agentes actuales y anteriores calificaron la estrategia como una apuesta con la seguridad pública. El agente especial David Howell, denunciante, declaró a AP:
- "Envenenamos a nuestra comunidad para hacer casos".
- "A través de nuestra propia ceguera voluntaria, decimos que no sabemos qué pasó con las drogas, pero al 100% matamos gente".
Otros agentes veteranos que hablaron con AP expresaron sorpresa ante la magnitud de las pastillas dejadas en circulación. La DEA ha defendido que no es posible incautar todos los envíos.
El dato clave
Los registros muestran que la agencia permitió la distribución de cientos de miles de pastillas de fentanilo. El denunciante Howell presentó una queja ante la Casa Blanca en septiembre pasado, pero pasó desapercibida para los medios hasta ahora. AP logró identificar a Howell gracias a un error en los documentos gubernamentales: la letra final de su apellido no fue censurada.
Lo que cambia
El caso reaviva el debate sobre los límites de las tácticas de investigación cuando el objetivo es una sustancia tan letal como el fentanilo. La revelación podría presionar a la DEA a revisar sus protocolos y al Departamento de Justicia a reforzar las reglas para evitar que drogas peligrosas lleguen a la calle con el pretexto de construir casos más grandes.