Cómo llegamos aquí
El miércoles, Hadi Alodid, de 30 años y nacionalidad sudanesa, compareció ante un tribunal acusado de intento de asesinato. La policía lo encontró sobre la víctima con un cuchillo de cocina. Durante su detención, amenazó de muerte a un radiólogo.
Horas después del ataque, cientos de personas se movilizaron en Belfast. Los disturbios incluyeron:
- Incendios de viviendas donde vivían inmigrantes, algunas con familias dentro
- Quema de autobuses, contenedores y un camión
- Lanzamiento de ladrillos, botellas y bombas incendiarias contra la policía
- Destrucción de pavimento y cercas para usarlos como proyectiles
La policía usó cañones de agua para dispersar a los manifestantes en la segunda noche. Más de 200 agentes adicionales fueron desplegados.
Lo que dicen
La familia de la víctima pidió calma y condenó los disturbios. En un comunicado, afirmaron: “Tenemos muchos inmigrantes que hacen una contribución valiosa a nuestro país. No queremos que esta tragedia se use para dividir a la gente”.
El ministro británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, calificó la violencia de “matonería racista”. La primera ministra norirlandesa, Michelle O’Neill, la llamó “gamberrismo”.
La imagen completa
Los disturbios no fueron espontáneos. Listas con direcciones de solicitantes de asilo circularon en redes sociales. Figuras como Elon Musk y Tommy Robinson alentaron las protestas. Grupos encapuchados intentaron llegar a un hotel que alberga migrantes.
El ataque inicial ocurrió en un contexto de discursos antiinmigración impulsados por políticos y celebridades internacionales. El vicepresidente estadounidense JD Vance vinculó el crimen con la inmigración, algo que el primer ministro Keir Starmer rechazó.
La Policía de Irlanda del Norte advirtió que la violencia coordinada en línea no ha terminado, aunque la tercera noche registró menos incidentes.