El estado de las cosas
La negociación entre ambos países está en curso. Chile busca reducir el impacto del arancel del 12,5%, que afecta al 40% de sus exportaciones a EE.UU.:
- La Cancillería chilena, liderada por la subsecretaria Paula Estévez, encabeza las conversaciones.
- Una delegación de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) posiblemente visite Chile en agosto.
- El embajador Judd pidió que se deje trabajar a Estévez y que otros ministros no intervengan.
Entre líneas
La molestia del embajador no es sólo por el contenido de las críticas, sino por el momento en que se expresan. Judd busca que Chile hable con una sola voz en la negociación, y que esa voz sea la de la Cancillería. Las declaraciones de los ministros Campos y Barros, aunque reflejan descontento legítimo, son vistas por Washington como ruido que resta seriedad al proceso.
El embajador también cuestionó que el ministro Campos afirme que el arancel viola el TLC. Judd sostiene que el tratado permite aplicar gravámenes si no se cumplen ciertas condiciones, y puso en duda que Campos haya leído el acuerdo.
Lo que dicen
- Brandon Judd: "No habrá un acuerdo si hay personas que hablan sobre estas negociaciones y que no tienen nada que ver con ellas". Calificó de "muy decepcionante" que ministros ajenos usen términos como "farsa".
- Canciller Francisco Pérez Mackenna: Intentó poner paños fríos y recordó que "la Cancillería es la que negocia esto". Dijo que el ganador no es quien golpea más fuerte la mesa, sino quien negocia con cabeza fría.
- Ministro Jaime Campos: Acusó a EE.UU. de "violentar el TLC" y calificó el argumento del trabajo forzoso como "una chiva que inventaron".
- Ministro Fernando Barros: Dijo que la medida es "injusta" y genera dudas sobre la confiabilidad de la relación bilateral.
Qué sigue
La negociación continuará durante agosto. La visita del representante adjunto del USTR, Jeffrey Goettman, a Santiago es una posibilidad, aunque Judd condicionó su concreción al avance del diálogo. Chile busca ampliar el 60% de productos que ya están exentos del arancel. El tono entre ambas partes seguirá siendo un factor clave: mientras más ruido público haya desde Chile, más difícil será para EE.UU. percibir seriedad en el proceso.