Los números que importan
- 72.000 personas entraron a Ceuta a nado o bordeando el espigón de El Tarajal.
- 70.000 ya fueron devueltas a Marruecos, según Marlaska.
- Entre 2.000 y 5.000 migrantes permanecen en la ciudad, según distintas estimaciones oficiales.
- 75 fallecidos confirmados en el lado español; Marruecos reporta 11 muertos adicionales.
- 862 menores no acompañados quedaron bajo cuidado del gobierno ceutí, con una capacidad inicial de menos de 100 plazas.
Entre líneas: el respaldo europeo y las tensiones internas
La reunión de ministros del Interior de la UE, convocada tras las críticas de varios países, terminó con un comunicado que elogió la “rápida y eficaz actuación” de España. El tono constructivo contrasta con las declaraciones previas de Italia, Dinamarca o la República Checa, que pedían suspender el espacio Schengen con España.
Marlaska insistió en que Schengen “no se vio comprometido” porque Ceuta tiene un régimen especial de control documental desde 1991 que impide la salida sin identificación. Esa explicación parece haber aplacado a los socios más críticos, aunque la Comisión Europea ya avanzó que exigirá reforzar los sistemas de alerta temprana.
Lo que no se dice: el fallo de inteligencia y la dependencia de Marruecos
El ministro volvió a negar que el CNI o servicios extranjeros alertaran sobre una entrada masiva de esta magnitud. Sí reconoció avisos previos de un repunte estacional de cruces, posiblemente fomentado por una reciente sentencia del Tribunal Supremo que prohibía las devoluciones en caliente a quienes llegaban nadando.
Tras la crisis, el gobierno instaló una barrera marítima en el espigón para cerrar ese vacío legal y poder aplicar nuevamente rechazos inmediatos. El documento interno de Interior prevé extender el dispositivo a Melilla en breve.
Qué sigue: los casos pendientes y la presión humanitaria
Marlaska anunció que se tramitarán expedientes de expulsión para quienes no tengan derecho a permanecer, “con estricto cumplimiento de la ley y los derechos humanos”. La situación en Ceuta, sin embargo, sigue siendo crítica: el presidente de la ciudad autónoma estima que aún hay entre 3.000 y 5.000 migrantes en las calles, y los centros de acogida para menores están desbordados.
El gobierno destinó 25 millones de euros adicionales para atender a los niños y adolescentes no acompañados. Organizaciones como Save the Children advierten que cientos de ellos corren grave riesgo de quedar sin protección.