Italia reintrodujo los controles el 1 de agosto, alegando riesgo de movimientos secundarios y de terrorismo, mientras España los considera injustificados porque unos 70.000 de los 72.000 migrantes ya retornaron a Marruecos y ninguno llegó a la península.
La negativa italiana deja a España ante la opción de aplicar medidas recíprocas o dar marcha atrás, en un choque entre dos gobiernos con posturas opuestas sobre migración. Madrid ha reiterado que confía en el europeísmo y en que la situación en Ceuta está canalizada.