El panorama general
Hasta ahora, quienes querían un rastreador sin pantalla debían elegir entre el ecosistema cerrado de Whoop (con pago mensual) o el Fitbit Air de Google (que funciona sin suscripción pero con menos autonomía). Garmin entra con un precio de lanzamiento de 200 dólares, sin costos recurrentes, y una batería que dura 10 días — tres más que el Fitbit Air, aunque cuatro menos que el Whoop 5.0.
Entre líneas
El Cirqa no innova en sensores, pero sí en modelo de negocio. Al eliminar la suscripción, Garmin presiona a Whoop, cuyo servicio cuesta 30 dólares al mes. Además, incluye un botón físico lateral — algo que sus rivales no tienen — para cambiar de actividad sin mirar el móvil. La pulsera se sincroniza con Garmin Connect, la misma app que usan sus relojes deportivos, lo que podría atraer a usuarios ya fidelizados.
Lo que cambia
- Sin pantalla ni suscripción: Competidores como Whoop exigen pago mensual; Fitbit Air lo ofrece opcional. Cirqa funciona completo sin pagar extra.
- 80+ actividades: Detecta automáticamente ejercicios, pero el botón permite forzar el seguimiento de una actividad favorita.
- Sensores clave: Ritmo cardíaco, oxígeno en sangre, temperatura de la piel, sueño, estrés y Body Battery.
- GPS vía smartphone: Usa el móvil para mapear rutas en carrera o bicicleta.
- Batería de 10 días: Suficiente para monitoreo continuo, aunque inferior a los 14 días del Whoop 5.0.
- Colores y opciones: Correa de tela en azul, rojo claro o gris; se puede adquirir una banda para el brazo.
Lo que viene después
El Cirqa ya está disponible desde hoy por 199,99 dólares. La decisión de los compradores dependerá de la integración con Garmin Connect y de si prefieren el botón físico frente a la interfaz táctil de sus rivales. Con este lanzamiento, Garmin amplía su oferta más allá de los relojes deportivos y entra de lleno en el nicho de los wearables discretos.