Por qué importa
La instrucción 9/2026 de la Secretaría de Estado de Seguridad (Aina Calvo) cambia la forma en que España gestiona la llegada de migrantes por mar en las dos ciudades autónomas. Hasta ahora, las vallas terrestres eran el único elemento de contención reconocido para justificar devoluciones inmediatas. Al incluir boyas y barreras flotantes en el mar, Interior amplía esa posibilidad al entorno marítimo.
- La sentencia del Supremo del 29 de junio limitó las devoluciones a quienes “superen elementos de contención fronterizos establecidos”, sin limitarlos a las vallas.
- En Ceuta ya se instaló una barrera flotante de 500 metros con boyas y un canal para patrulleras.
- En Melilla, la Guardia Civil trabaja en un diseño adaptado a su costa, aunque la prioridad fue Ceuta por el volumen de la crisis.
Entre líneas
El Gobierno interpreta la sentencia como una oportunidad para legalizar los rechazos en el mar, un punto que la ley de extranjería no cubría explícitamente. La instrucción insiste en que “el mar ya es un elemento natural de contención”, pero para blindar la actuación policial necesitaba añadir obstáculos artificiales.
La delegada del Gobierno en Melilla confirmó que 1.323 personas entraron irregularmente a la ciudad entre el jueves y viernes de la semana pasada. De ellas, 1.063 fueron retornadas a Marruecos mediante rechazos en frontera. Actualmente quedan 260 migrantes en la ciudad, 140 de ellos menores.
Qué sigue
La instrucción ya está en vigor para ambas ciudades. En Ceuta la barrera flotante está operativa; en Melilla se espera que los trabajos concluyan en las próximas semanas. Los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil quedan habilitados para expulsar por tierra a quienes franqueen estos dispositivos.
El traslado de menores no acompañados desde Melilla a otras comunidades autónomas también continúa, en el marco de la declaración de contingencia migratoria vigente desde hace un año.