Por qué importa
Este gabinete refleja dos contradicciones en el nuevo gobierno. Por un lado, Keiko Fujimori, la primera presidenta elegida por voto popular en Perú, designó un equipo con 90 % de hombres. Por otro, incorporó a figuras que antes la criticaron con dureza.
- Juan Sheput, nuevo ministro de Trabajo, declaró en 2018 que a Keiko Fujimori “le interesa un comino el país” y la acusó de actuar por cálculo político.
- Luis Galarreta, premier, criticó al régimen de Alberto Fujimori cuando militaba en Alianza para el Progreso.
- Alberto Beingolea, nuevo ministro de Cultura, también tuvo posturas críticas hacia el fujimorismo.
Los números que importan
- 19 ministros juramentados.
- 2 mujeres: María Seminario (Mujer) y Maritza Canales (Desarrollo e Inclusión Social).
- 17 hombres, lo que da una participación femenina del 10,5 %.
Este nivel de desbalance es similar al de los primeros gabinetes de Pedro Castillo y Dina Boluarte, según señaló la activista Susana Chávez.
Entre líneas
La inclusión de ex críticos sugiere que Fujimori priorizó experiencia técnica o negociación política por encima de la lealtad ideológica. Sheput y Beingolea tienen trayectoria en el sector público, mientras que Galarreta pasó de criticar al fujimorismo a liderar el gabinete.
No obstante, las críticas no se limitan al género. La abogada Josefina Miró Quesada cuestionó que María Seminario —ministra de la Mujer— no tenga experiencia en temas de género, niñez o poblaciones vulnerables, pese a haber sido ministra de Comercio Exterior durante el efímero gobierno de Manuel Merino.
La reacción inmediata
Organizaciones feministas señalaron que Fujimori no mencionó la violencia contra las mujeres en su discurso presidencial. Susana Chávez, de Promsex, escribió en X que “las mujeres no están en la agenda de la presidenta”.
Lo que viene después
El gabinete deberá enfrentar los primeros retos de la gestión, como la continuidad de políticas públicas y la relación con un Congreso donde el fujimorismo tiene mayoría. La presencia de ministros con historial crítico podría generar tensiones internas o, por el contrario, ampliar la base de apoyo.