Por qué importa
El estudio, liderado por Sunyoung Park (Universidad de Chicago), muestra un nuevo tipo de peligro sísmico. Estas ondas, al rebotar en el núcleo, pueden reactivar fallas tectónicas en zonas alejadas del epicentro y desencadenar movimientos que antes no se relacionaban con el terremoto original.
El dato clave
- Desplazamiento: 5 a 6 mm en dirección este, medido con datos GPS.
- Tiempo: 13 a 15 minutos después del sismo principal.
- Origen de la onda: la falla generó ondas S que penetraron hasta la frontera entre el manto y el núcleo líquido, donde se reflejaron por completo al no poder viajar en fluidos.
- Efecto: el rebote movió múltiples placas tectónicas en Japón al mismo tiempo.
Lo que cambia
Hasta este estudio, los científicos asumían que las ondas ScS perdían demasiada energía al viajar por el interior terrestre como para causar desplazamientos medibles en la superficie. El terremoto de 2011 fue tan potente que la onda conservó fuerza suficiente para mover todo un archipiélago.
Esto implica que en futuros megaterremotos —de magnitud 9 o superior— podría repetirse el mismo fenómeno, con riesgos de reactivación sísmica en regiones que no están cerca del epicentro.