Por qué importa
Ceuta y Melilla son la única frontera terrestre entre la UE y África. Lo que ocurra allí sienta un precedente sobre cómo el bloque maneja los flujos migratorios y la presión geopolítica desde países vecinos.
- España insiste en que la respuesta debe ser europea, no solo española.
- Italia, Dinamarca y otros 20 países critican la "falta de control" y la decisión de regularizar a los migrantes.
- Marruecos colaboró para contener la entrada, según el gobierno español, y prometió retornar a todos los que entraron ilegalmente.
El panorama general
La crisis estalla en un momento de tensión entre Madrid y Roma. El ministro español José Manuel Albares acusó a Italia de pertenecer a una "internacional reaccionaria" que difunde bulos sobre la integridad del espacio Schengen. Italia, por su parte, recuerda que recibe la mayor cantidad de inmigrantes irregulares de la UE, mientras España recibe la menor.
Ambos bandos usan la reunión para legitimar su postura: España pide solidaridad, los críticos piden controles más duros.
Entre líneas
Los 22 países firmantes no cuestionan la cifra de muertos ni la colaboración marroquí, sino la rapidez con que España regularizó a los migrantes. El gobierno español sostiene que ya retornó a "casi todos" los que entraron, y que la normalidad vuelve a Ceuta. Sin embargo, el presidente de la ciudad autónoma afirmó que aún quedan "miles por retornar".
El dato clave: entre 50.000 y 60.000 personas entraron en 24 horas, según las autoridades. La población de Ceuta es de 84.000 habitantes.
Qué sigue
La reunión de este martes no tiene agenda vinculante. Busca un "posicionamiento común" que probablemente no cierre la brecha entre España y sus críticos.
- Se espera que España exija un reparto obligatorio de la carga migratoria.
- Los países del norte y este de Europa rechazan cualquier cuota obligatoria.
- Italia podría endurecer aún más sus controles fronterizos si no recibe garantías.