Por qué importa
La Ruta 5 es uno de los accesos tradicionales al Santuario Histórico de Machu Picchu. Su cierre obligó a los visitantes a usar un desvío más largo, lo que reducía las opciones de recorrido y concentraba el tránsito en otros tramos. Con su reapertura, se amplía la oferta de caminos para llegar a la ciudadela y se alivia la presión sobre rutas alternas.
Los trabajos realizados
Las labores de conservación se enfocaron en restablecer la transitabilidad y eliminar riesgos geológicos. Incluyeron:
- Desquinche de rocas inestables
- Remoción de escombros y árboles caídos
- Consolidación de muros de contención y taludes
- Rehabilitación de la plataforma del camino
- Mantenimiento de escalinatas y calzadas originales
- Renovación de barandas, pasamanos, pontones y otras estructuras de madera
- Control y limpieza de la vegetación a lo largo del recorrido
La inspección técnica
El 22 de julio —hace seis días—, especialistas de la DDC Cusco, Sernanp, Gercetur y la Municipalidad de Machu Picchu recorrieron el tramo para verificar la correcta ejecución de las obras. Las instituciones dieron su conformidad tras constatar que la ruta reunía las condiciones de seguridad necesarias para reanudar el ingreso de turistas por el km 104.
Lo que cambia
A partir del 1 de agosto, los visitantes que elijan la Ruta 5 podrán ingresar nuevamente por el punto de partida original en Chachabamba. Esto restablece el circuito completo del Camino Sagrado, que conecta con Wiñay Wayna, Intipunku y finalmente Machu Picchu. El flujo turístico se distribuirá mejor entre las dos rutas disponibles, reduciendo la congestión en los accesos alternos.