El estado de las cosas
Sánchez llegó a Ceuta pasadas las 11:15 horas del viernes 31 de julio. Primero visitó la frontera del Tarajal y luego se reunió con el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, autoridades policiales y mandos de la Delegación del Gobierno. Al salir, se encontró con un fuerte dispositivo policial y centenares de personas agolpadas tras vallas de seguridad a unos 50 metros.
La reacción inmediata
Los manifestantes corearon consignas durante la salida del presidente. Entre los insultos destacaron:
- "Sánchez, dimisión"
- "Fuera, fuera"
- "Hijo de puta", "traidor" y "sinvergüenza"
- También dirigieron insultos a migrantes que transitaban por la zona, pidiéndoles que se fueran de la ciudad
La protesta tuvo un tono caldeado, aunque predominaron los pitidos. La distancia y el vallado impidieron que los insultos llegaran directamente a Sánchez.
Entre líneas
Varios diputados ceutíes de Vox estuvieron entre los congregados y jalonearon los gritos e insultos, según fuentes presenciales. Además, Sánchez realizó su declaración institucional en solitario, sin la presencia de Vivas, lo que alimentó las críticas sobre la falta de coordinación con las autoridades locales.
Qué sigue
La visita no modificó la decisión del Gobierno de rechazar la declaración de emergencia nacional, argumentando que la ley de protección civil no cubre flujos migratorios. Sánchez calificó la entrada masiva como una "violación de la integridad territorial de España" y anunció boyas marinas para facilitar devoluciones. Mientras, cientos de migrantes han comenzado a regresar voluntariamente a Marruecos.