Por qué importa
La ley busca redistribuir la riqueza generada por la IA, que hoy beneficia a un grupo reducido de empresarios. Sanders argumenta que las compañías usaron el trabajo creativo de millones de personas sin permiso ni compensación, por lo que el público merece una participación directa.
Cómo funcionaría
- Se aplicaría un impuesto único del 50% sobre las acciones de empresas de IA con ventas anuales superiores a 200 millones de dólares.
- Los recursos irían a un fondo soberano administrado por una comisión independiente de siete miembros, nombrados por el presidente y confirmados por el Senado.
- El fondo pagaría dividendos anuales del 5% (equivalentes a más de 1.000 dólares por persona) y también financiaría programas sociales como salud, educación y vivienda.
- La comisión tendría poder de voto para bloquear decisiones corporativas que perjudiquen al público.
Las voces discordantes
Aunque figuras como Sam Altman (OpenAI) y Dario Amodei (Anthropic) han mostrado apoyo a que el público reciba algún beneficio de la IA, ninguna de sus propuestas llega tan lejos como la de Sanders. El plan impone una participación pública del 50% y control directo sobre las decisiones de las empresas.
Qué sigue
El proyecto de ley es el primer intento legislativo concreto de este tipo. Sanders lo presentó como enmienda al Código de Rentas Internas de 1986, pero su aprobación enfrenta una fuerte oposición de la industria tecnológica y de sectores legislativos que ven la medida como una expropiación.