Lo que cambia
La declaración le permite al Ministerio de Agricultura y sus servicios reasignar fondos desde otros programas hacia un fondo de emergencia. También facilita la coordinación con el Gobierno Regional para levantar recursos adicionales.
- Alimentación animal: entrega de granos y forraje, como las 6 toneladas de avena ya distribuidas en Carahue.
- Apoyo sanitario: operativos de vacunación y desparasitación para el ganado.
- Asistencia a hortaliceros y ganaderos: ayuda focalizada según el estado de las praderas y cultivos afectados.
El subsecretario Francesco Venezian explicó que la resolución se firmará entre este miércoles y jueves, y su ejecución comenzará de inmediato.
Entre líneas
Esta emergencia agrícola es una respuesta distinta a las solicitudes de zona de catástrofe que hicieron diputadas en Biobío y Angol los días anteriores. Mientras esas peticiones buscan recursos extraordinarios para viviendas y rutas, la medida agrícola se concentra en la recuperación productiva del campo.
El Gobierno eligió una herramienta administrativa más acotada, que no requiere decreto supremo ni activa al Sistema Nacional de Protección Civil. Esto permite actuar más rápido sobre los presupuestos del ministerio, pero limita el alcance frente a daños en infraestructura pública o viviendas.
Qué sigue
Venezian llamó a los agricultores a completar la Ficha de Afectación Silvoagropecuaria (FAS), instrumento que catastrará las pérdidas por rubro —ganadería, hortalizas, fruticultura o daños materiales— y definirá la entrega de ayudas.
El apoyo será escalonado, según la evolución de las praderas inundadas. El subsecretario ya se desplegó en Carahue, Teodoro Schmidt y Toltén para coordinar las primeras entregas con actores públicos y privados, como la Sociedad de Fomento Agrícola (SOFO).