La sesión ocurre en un contexto de tensiones entre el presidente brasileño Lula da Silva y Donald Trump, y tras derrotas electorales de aliados progresistas en Chile y Colombia. Ambos gobiernos se presentan como último reducto progresista regional y buscan ampliar comercio e inversiones, incluida la colaboración entre Pemex y Petrobras.
Los cancilleres refrendaron su compromiso con el multilateralismo y la reforma de la ONU. Velasco agradeció la representación de intereses mexicanos en Perú y viajará hoy a São Paulo para reunirse con empresarios.