Por qué importa
La renuncia golpea la credibilidad de la promesa anticorrupción de Milei. Adorni fue la cara visible de esa campaña como vocero presidencial antes de asumir como jefe de Gabinete. Ahora, los mismos gastos suntuosos que criticó en la oposición lo obligaron a dejar el cargo.
Cómo llegamos aquí
El escándalo comenzó en marzo, cuando se reveló que la esposa de Adorni viajó en el avión presidencial a Estados Unidos. Luego salieron a la luz compras de inmuebles y vacaciones costosas que no coincidían con su salario público.
La presión aumentó cuando el 10 de junio Adorni reconoció haber omitido medio millón de dólares en sus declaraciones juradas. Dijo que era dinero de inversiones en criptomonedas entre 2014 y 2018, pero sus propias declaraciones anteriores contradijeron esa versión.
Lo que se sabe (y lo que no)
- Admitido: Ocultó US$500.000 en sus declaraciones patrimoniales.
- Investigado: La Justicia indaga presunto enriquecimiento ilícito desde marzo.
- Negado: Adorni asegura que no cometió ningún acto de corrupción y que todo es "mentira mediática".
- No aclarado: El origen exacto del dinero no declarado y cómo financió los gastos suntuosos.
Entre líneas
Milei respaldó a Adorni hasta el último momento, incluso diciendo en España que "Manuel es inocente". Sin embargo, la presión interna creció: su propia hermana y secretaria de Presidencia, Karina Milei, le retiró el apoyo. Ocho de cada diez argentinos querían su renuncia, según encuestas. La oposición ya amenazaba con una moción de censura en el Congreso.
Adorni también enfrentó denuncias de nepotismo y gastos personales pagados con fondos públicos. El viernes, antes de renunciar, surgió una nueva polémica por supuestas compras de equipos de videojuegos con tarjetas de crédito de dos funcionarios que trabajaban bajo su mando.
Lo que viene después
Milei debe nombrar un nuevo jefe de Gabinete. La oposición pedirá explicaciones en el Congreso. El caso debilita la narrativa del gobierno de que su gestión es diferente a la de los gobiernos anteriores y abre la puerta a más investigaciones sobre otros funcionarios cercanos al presidente.