El estado de las cosas
Schalper confirmó su voto en contra durante una entrevista en Mesa Central de Canal 13. Lo justificó como parte de su "cruzada personal" para terminar con la "indolencia" de dedicar meses a acusaciones constitucionales. Según dijo, en los últimos dos gobiernos se presentaron 30 libelos, equivalentes a "30 meses perdidos".
- El diputado presentó un proyecto de reforma que eleva de 10 a 20 las firmas necesarias para presentar una acusación y exige 78 votos para su aprobación.
- Aseguró que "va a haber un grupo de diputados" que lo acompañará en el rechazo al libelo contra Grau.
Las voces discordantes
Parlamentarios del Partido Republicano salieron a cuestionar la decisión de Schalper. El diputado José Carlos Meza señaló que "confundir la apertura al diálogo con la complacencia ante la irresponsabilidad" es un error. Luis Sánchez calificó la postura de "lamentable error" y advirtió que quien vote en contra "se hará cómplice de normalizar la mediocridad extrema". Agustín Romero recordó que cada diputado debe asumir la responsabilidad de su decisión.
La diputada Pamela Jiles también se sumó a las críticas. En redes sociales escribió que "con estos amiguitos el Gobierno no necesita enemigos", en alusión a la derecha que, según ella, retrocede en la fiscalización.
Entre líneas
La reacción republicana revela que la derecha no es monolítica frente al uso de la acusación constitucional. Schalper representa un ala más pragmática que prioriza la gobernabilidad y teme que el mecanismo se desgaste. En contraste, los republicanos ven en el libelo contra Grau una oportunidad de sancionar políticamente al gobierno anterior y capitalizar la crítica fiscal.
Además, la propuesta de reforma de Schalper recoge una inquietud transversal. Incluso sectores del exoficialismo han cuestionado la banalización de las acusaciones. Sin embargo, la discusión de fondo —si los errores en proyecciones fiscales merecen una sanción constitucional— queda abierta.
Qué sigue
La votación en la Cámara de Diputados está programada para esta semana. La decisión de Schalper y los diputados de RN que lo sigan podría restar votos a la acusación, que necesita mayoría simple para ser aprobada. Si el libelo fracasa en la Cámara, no pasará al Senado, blindando a Grau de una eventual inhabilitación.
El proyecto de reforma constitucional de Schalper iniciará su tramitación paralela, aunque su aprobación requerirá altos quórums en ambas cámaras, lo que lo hace incierto en el corto plazo.