Lo que propone
- Eliminar requisitos como la baja proporción de personal por alumno, el uso de currículas basadas en evidencia y la obligación de ofrecer servicios complementarios a las familias.
- Reducir el tope de gasto administrativo del 15% al 5%, y reinvertir los ahorros para crear 200.000 nuevos cupos.
- Transferir a los estados decisiones sobre ratios alumno-docente, requisitos educativos, verificaciones de antecedentes y transporte escolar.
- Exigir que la enseñanza sea principalmente en inglés y sumar 30 minutos diarios de actividad física por cada 3,5 horas de clase.
Por qué importa
El sistema se rige por más de 100 páginas de regulaciones federales. Con el cambio, los 1.600 operadores –organizaciones sin fines de lucro y distritos escolares– pasarían a guiarse en gran parte por las licencias estatales. Expertos en primera infancia advierten que esto podría socavar la calidad del programa.
Alex J. Adams, subsecretario del HHS, defendió la medida: "Los mandatos federales obstaculizan la decisión local, elevan costos y limitan el alcance". El gobierno espera aumentar la cantidad de vacantes.
Lo que dicen
- Críticos alertan que eliminar normas sobre tamaño de clases, educación especial y verificaciones de antecedentes puede perjudicar a los niños más vulnerables.
- Varios senadores republicanos expresaron cautela. "Podemos mejorarlo, pero también podemos empeorarlo", dijo el senador Jim Justice.
- El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., calificó a Head Start como "un programa que funciona" y pidió protegerlo, aunque su agencia impulsa la desregulación.
Qué sigue
La propuesta abre un período de 60 días para comentarios públicos antes de entrar en vigor. Queda expuesta a posibles impugnaciones judiciales. Mientras tanto, proveedores y defensores del programa ya manifestaron su rechazo.