El 12 de julio, un funcionario de la embajada estadounidense envió un mensaje a un gerente de CALF advirtiendo que los visados de los directivos podrían ser revocados si no cancelaban el acuerdo. El embajador Peter Lamelas negó que se tratara de una presión inapropiada, y lo justificó como una cuestión de seguridad nacional.
El episodio expone las presiones contrapuestas sobre el presidente Javier Milei, quien ha profundizado vínculos con Estados Unidos pero depende de China como acreedor del Banco Central. Milei aún no se ha referido a la disputa.