El panorama general
Todo comenzó el 9 de abril, cuando la dirección del campus denunció rayados en los baños con mensajes como “Tiroteo 10 Abril” y “Viernes 10 Abril todos morirán”. La universidad activó protocolos de seguridad, suspendió actividades y presentó denuncias ante Carabineros y el Ministerio Público.
Al día siguiente, estudiantes alertaron a las autoridades sobre las publicaciones del joven en su cuenta de Instagram. En las imágenes, creadas con IA, aparecía con casco, chaleco antibalas y municiones, acompañadas de la frase “Outfit para mañana”.
La universidad inició un sumario disciplinario que concluyó con la expulsión por infringir gravemente el Reglamento de Conducta para la Convivencia Estudiantil.
El dato clave
El estudiante no apeló internamente la sanción, sino que recurrió directamente a la justicia mediante un recurso de protección. La Primera Sala de la Corte de Apelaciones de Concepción, en fallo unánime, rechazó su reclamo.
- El tribunal sostuvo que la publicación aumentó la conmoción ya existente por las amenazas escritas en los baños.
- La universidad actuó dentro de la legalidad y respetó el debido proceso durante la investigación.
- La gravedad de la falta justificó la sanción máxima, según los reglamentos internos.
Lo que dice la justicia
Los ministros concluyeron que la conducta del alumno contribuyó a agravar una situación de alarma en la comunidad universitaria. Desestimaron que la expulsión fuera arbitraria, ya que la institución educativa aplicó las normas vigentes y recogió antecedentes antes de resolver.
Lo que sigue
El fallo queda firme al no existir nuevas instancias judiciales ordinarias. La universidad mantendrá la expulsión, y el caso sienta un precedente sobre cómo las instituciones pueden sancionar conductas digitales que afecten la convivencia y seguridad en entornos educativos.