Desde hace tres o cuatro décadas, la NASA coordina una red mundial de telescopios que detecta asteroides y evalúa su riesgo mediante la escala de Torino. Las agencias espaciales realizan simulacros internacionales cada tres años para mantener memoria institucional ante un peligro real.
La defensa planetaria ya cuenta con un precedente: en 2022, la misión DART demostró que un impacto cinético puede cambiar la órbita de un asteroide pequeño. Campins subrayó que sin técnicas como esa, esos choques volverán a ocurrir y la civilización no perdurará.