Por qué importa
La diferencia actual (0,1%) es tan estrecha que las actas pendientes podrían revertir el resultado. Además, el ganador asumirá en un país que ha tenido nueve presidentes en poco más de una década, con instituciones debilitadas y una ciudadanía fragmentada. El proceso electoral se ha convertido en una prueba de la capacidad del sistema para procesar disputas sin escalar a una crisis.
Entre líneas
Las acusaciones cruzadas marcan la recta final. El equipo de Sánchez pide una revisión exhaustiva del conteo y señala posibles irregularidades en Lima y el voto en el exterior. El comando de Fujimori rechaza el recuento general y argumenta que la ley solo permite revisar las actas observadas. Ambas partes han llamado a la calma, pero las bases de Sánchez han convocado marchas pacíficas frente al Jurado Nacional de Elecciones.
Los observadores internacionales (UE y OEA) han reportado una jornada electoral tranquila, pero la desconfianza persiste. El expresidente Francisco Sagasti señaló que ninguno de los dos candidatos tiene un mandato claro, ya que juntos suman menos de una quinta parte del electorado total.
Qué sigue
- Los Jurados Electorales Especiales (JEE) deben procesar las 1.300 actas observadas, un trabajo que puede tomar días o semanas.
- La proclamación oficial está prevista para mediados de julio, según el Jurado Nacional de Elecciones.
- El presidente interino José María Balcázar postergó un viaje a Europa para coordinar acciones en favor de la gobernabilidad.
- La transición de mando está programada para julio de 2026.
La imagen completa
La elección reproduce el patrón de 2016 y 2021, cuando Fujimori perdió por unos 40.000 votos. Esta vez, el voto en el exterior le dio el impulso decisivo: ganó con 63% en el extranjero, especialmente en América y Europa, mientras Sánchez dominó en el sur y centro rural del país. La geografía electoral muestra un Perú dividido entre la costa urbana y la sierra/selva, una fractura que quien resulte electo deberá gestionar desde el primer día.