El estado de las cosas
Las últimas encuestas muestran una competencia cerrada.
- Ipsos (publicada el miércoles): 43,8% para Sánchez, 43,2% para Fujimori (solo votos válidos: 50,3% vs 49,7%).
- Datum: 39,7% para Fujimori, 35,4% para Sánchez (votos válidos: 52,9% vs 47,1%).
- Rubikon Intel (argentina): 43,2% para Fujimori, 40,1% para Sánchez.
- Ambas encuestas reportan un alto porcentaje de indecisos y votos en blanco/nulos, entre 10% y 25%.
El escrutinio podría demorar hasta un mes, como ocurrió en la primera vuelta, por problemas logísticos y denuncias de fraude.
Entre líneas
Keiko Fujimori, de 51 años, se presenta por cuarta vez consecutiva. Reivindica el legado de su padre, el autócrata Alberto Fujimori, y propone mano dura contra la criminalidad y políticas neoliberales. Su principal obstáculo es el fuerte antifujimorismo que persiste en parte del electorado.
Roberto Sánchez, de 57 años, fue el único ministro que se mantuvo junto al expresidente Pedro Castillo durante su fallido gobierno. Su base electoral es el voto rural y campesino, que busca mayor redistribución y servicios básicos. Para contrarrestar el temor urbano, intentó moderar su discurso en la última semana.
Ambos candidatos cargan con altos niveles de rechazo. El analista Fernando Tuesta Soldevilla define esta elección como "de veto": el electorado no vota por un futuro, sino contra el miedo que le produce el rival.
Qué sigue
Las autoridades electorales ya advirtieron que el conteo podría tardar otro mes. El país elegirá a su noveno presidente en una década, en un contexto de fractura entre el campo y la ciudad, inseguridad ciudadana y desconfianza en el sistema político.
El resultado final dependerá de la participación y de cómo se distribuyan los votos indecisos. Ninguno de los dos candidatos parte con una base sólida para gobernar, lo que anticipa un nuevo periodo de tensiones entre el Ejecutivo y el Congreso.