Ambas naves, lanzadas en 1977, usan generadores termoeléctricos de radioisótopos que convierten el calor de la desintegración del plutonio en electricidad. Pierden unos 4 vatios por año, lo que desde 2024 obligó a apagar dos instrumentos científicos en cada una.
El equipo planea repetir esta maniobra en la Voyager 1, que está más lejos y aún conserva tres instrumentos activos. La operación se completará en los próximos meses y, sin este ahorro, la Voyager 2 habría tenido que apagar otro instrumento antes de finales de 2026.